Banco Mundial prevé alza del PIB global, pero alerta sobre pobreza

El Banco Mundial estimó que la economía global crecerá 3,1 por ciento en 2018, pero alertó que siguen en riesgo los avances conseguidos en la reducción de la pobreza.

A juicio del organismo, la expansión del Producto Interno Bruto (PIB) internacional responderá a los repuntes en inversiones, comercio y manufacturas, lo que permitirá a la economía funcionar por primera vez “a plena capacidad”, tras la crisis financiera de 2008-2010.
El informe semestral “Perspectivas Económicas Globales” destacó que el PIB de China continuará en ascenso por encima del seis por ciento anual, al calcular para 2018 una expansión de 6,4 puntos porcentuales y de 6,3 en 2019.
A juicio de la entidad financiera, la evolución prevista para el PIB mundial debería expresarse en reformas que impulsen la productividad, mejoren la calidad de la educación, la salud pública y la red de infraestructura en los países en desarrollo.
Aunque las proyecciones a corto plazo resultan positivas, si no se procura revitalizar el crecimiento potencial, el declive “podrá extenderse durante la próxima década y reducir el crecimiento mundial promedio en un cuarto de punto porcentual”, advirtió el reporte.
Para los mercados emergentes y las economías en desarrollo, acotó el pronóstico, el descenso podría ser de medio punto porcentual durante ese período.
La desaceleración en el crecimiento potencial es generalizada y afecta a un conjunto de economías que representan más del 65 por ciento PIB mundial, como resultado de años con escaso aumento de la productividad e insuficientes inversiones, unido a fenómenos como el envejecimiento de la fuerza laboral.
Entre las amenazas también figuran el endurecimiento abrupto de las condiciones internacionales de financiamiento; el incremento de las restricciones al comercio y la intensificación de las tensiones geopolíticas, evaluó el análisis.
En opinión del presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, la recuperación en el crecimiento global resulta alentadora, “pero no es momento de adoptar actitudes complacientes”; es solo “una gran oportunidad para invertir en capital humano y físico”.
Si los responsables de diseñar políticas de todo el mundo centran sus esfuerzos en esas inversiones claves, “podrán incrementar la productividad de sus países, fomentar el crecimiento de la fuerza laboral y acercarse a los objetivos de poner fin a la pobreza extrema e impulsar la prosperidad compartida”, evaluó.