Queso y jabón

Generalmente los gobiernos de cualquier parte, procuran por vía de la propaganda, publicidad y comunicación, imponer ante la población una percepción color de rosa sobre su desempeño y en torno a la situación económica.

La oposición política, en cambio gestiona que la ciudadanía perciba un tipo de realidad que se acomode a sus propósitos de escalar el Poder, para lo cual formaliza alianzas estratégicas con sectores empresariales desafectos con el régimen de turno.

Siempre se escenifica una lucha entre la realidad objetiva y otra que se refleja en una percepción mercadeada desde escenarios políticos de la oposición o gubernamental, aunque es menester enfatizar que la verdad es una, solo una.

Basado en la sabia expresión de que “los hechos son tozudos”, puede decirse que la realidad objetiva no es tan promisoria como la presenta el Gobierno ni tan desastrosa como la desdibuja la oposición. La realidad es la realidad.

Para poder acercarse a ese escenario real sobre la situación económica dominicana, se requiere contestar algunas interrogantes: ¿crece o no la economía? ¿Genera o no empleos? ¿Crecen o no turismo, remesa, exportaciones, inversión extranjera directa? ¿Hay o no relativa estabilidad cambiaria? ¿Se registra o no control de inflación?

Otras preguntas serian: ¿Aumentan o no los aportes al PID de la agropecuaria, intermediación financiera, minería, comercio y construcción? ¿Son suficientes las reservas netas y brutas del Banco Central? ¿Es manejable el nivel de endeudamiento?

Se requiere entender que la realidad es independiente a los deseos o voluntad de cada quien, aunque en un momento determinado y por razones diversas sectores interesados logren desvirtuarla o desdibujarla, como se pretende en estos tiempos.

Todos los organismos multilaterales, sin excepción, afirman que la economía dominicana es la de mayor crecimiento en América Latina, que se desarrolla sanamente, aunque advierten sobre la necesidad de disminuir déficit fiscal y deuda pública.

Los ciudadanos deberían procurar respuestas veraces a todas las interrogantes aquí formuladas, como receta infalible para identificar a la realidad objetiva, cuyo color tiene más al rosado que al negro. Los hechos son tozudos, decía Lenin, pero una izquierda delirante aliada a una derecha insaciable, insisten en confundir el queso con el jabón.