¿Fallida política educativa?

Por Sergio Sarita Valdez

He seguido el monitoreo de la salud del pueblo dominicano. Observo sobre la pantalla indicadores que muestran los esfuerzos gubernamentales por resaltar las distintas obras que inaugura. También noto que gran parte de la población tiene la vista fija en las denuncias de corrupción e impunidad estatal.

Me llama poderosamente la atención las imágenes de altos dirigentes políticos del Partido de Gobierno y de la oposición, acusados por el Ministerio Público de recibir sobornos de la constructora brasileña Odebrecht. La secuencia en que se muestran los hechos confunde al espectador que no sabe si mira los capítulos de una larga novela, o si asiste a una ritual ceremonia religiosa donde se lleva a cabo el sacrificio del cordero.

Me siento confundido y algo frustrado al no saber interpretar lo que mis ojos y oídos testimonian, razón por la cual opto por apagar el televisor.

Acudo a la biblioteca a consultar los clásicos con la esperanza de que me abran el entendimiento.

Tropiezo con una tesis presentada en La Habana por Camila Henríquez Ureña para optar por el grado de doctora en educación, y publicada por su hermano Pedro Henríquez Ureña en Santo Domingo en la Revista de Educación Número XIV, año 1932 bajo el título “Las Ideas Pedagógicas de Hostos”.

Recordemos que Eugenio María de Hostos fue catalogado a partir de 1880 como el fundador del moderno sistema educativo dominicano. Asumía Hostos: <>.

Regreso el libro al anaquel y selecciono otra joya afín: Hostos El Sembrador. Su autor, Juan Bosch, dice: <>. Aduce que por medio de esas lecturas logró identificar las cualidades requeridas.

¿Estarán presentes esas virtudes en los discípulos herederos de los dos partidos fundados por Juan Bosch?